Guía para iniciarse en el BDSM

Guía para iniciarse en el BDSM

Con el lanzamiento de la exitosa novela Cincuenta sombras de Grey, se abrió la brecha a una nueva práctica sexual. Se trata del sadomasoquismo y bondage, también conocido como BDSM. Si todavía no conoces mucho sobre ella te aconsejamos que te quedes en este artículo para aprender las técnicas e iniciarse en el BDSM.

El BDSM es un término que tiene su origen hace apenas unas décadas cuando, en 1990, en un foro de noticias llamado Alt Sex, con la intención de abarcar un grupo de prácticas eróticas. Sus siglas significan: Bondage, Disciplina / Dominación, Sumisión/ Sadismo y Masoquismo. Suele haber cierta confusión con el sadomasoquismo, pero hay que resaltar que no son lo mismo.

Esta práctica sexual, en algunos casos, es establecida como un estilo de vida. Hay que resaltar que el BDSM se apoya en el consenso pleno de los practicantes por lo que se distingue completamente del sadismo criminal y cualquier otra enfermedad psiquiátrica. 

¿Cómo iniciarse en el BDSM? 

Esta práctica requiere de dolor y castigo, pero siempre consensuado entre los participantes. Si quieres iniciarte no significa que tengas un desorden mental. Si bien es considerado un tema tabú, en la actualidad cada vez hay más personas adentrándose en este apasionante mundo. Es por eso que aquí te dejamos algunos tips para principiantes.

Crea un lazo

En esta actividad la comunicación juega un papel preponderante. Ambas miembros deben permanecer de acuerdo con las acciones que la práctica amerita, sobre todo, confiar en que el dominante dejará de actuar cuando el sumiso o masoquista se lo pida. Ten en cuenta que se puede llegar a sufrir lesiones graves durante el acto. Es por ello que es importante crear una conexión o lazo con tu pareja.

Guía para iniciarse en el BDSM

La palabra de seguridad

Uno de los puntos fundamentales a la hora de practicar el BDSM es determinar cuál será la palabra de seguridad. Esta debe establecerse antes de comenzar y ser acordada por ambas partes. Es importante que la frase o vocablo no sea común durante el acto sexual. A menudo es utilizada una que está fuera de contexto.

Conocer los límites

Los límites, al igual que la palabra de seguridad, son de suma importancia. Regularmente estos son consensuados, aunque en el caso de una persona que inicia en esta práctica y que no posee experiencia puede llegar a complicar el acto. Lo más recomendable es que, dado ese caso, la persona con más experiencia asuma el rol de amo para no causar algún daño excesivo que pueda generar repulsión en el sumiso y rechazo en el futuro.  

Hay que resaltar que los límites no son inamovibles, es decir, pueden variar con el pasar del tiempo, las circunstancias o la confianza que vayan adquiriendo los participantes. Además, se pueden variar con la intención de probar nuevas experiencias que produzcan placer sexual tanto al dominante como al sumiso. Los tipos de límites son los siguientes:

  • Límite negociable: Se trata de una circunstancia excepcional a la que uno de los practicantes accedería en un momento de plena excitación o porque llegó a un punto de confianza máximo.
  • Límite positivo: El involucrado accede a determinada acción solo si se cumplen determinadas circunstancias, por ejemplo: “me puedes abofetear, solo si no me dejas marcas”. Estas condiciones deben estar previamente aclaradas.
  • Límite absoluto: En este caso se trata de una acción que no se debe hacer bajo ninguna circunstancia, de llegar a suceder, se estaría rompiendo el acuerdo entre ambas partes. Es por ello que es importante respetar lo establecido.
  • Sin ningún tipo de límites: Asociado normalmente a la falta de conocimiento tanto de la práctica como del cuerpo. En este caso ninguno de los participantes llega a un acuerdo para no realizar determinadas acciones, sin embargo, con el paso del tiempo y a medida que se conocen los practicantes como la actividad en sí, tales límites se irán pautando.

Comienza sin látigos ni esposas

Si bien es cierto que muchas personas encuentran placer en sentir un dolor intenso con golpes, azotes con látigos y la imposibilidad de moverse, si vas a iniciar en esta práctica lo más recomendable sería ir de más a menos. De esta forma conocerás cómo funciona y no le causarás ningún daño exagerado a tu pareja.

También existen otros instrumentos menos nocivos, pero que pueden llegar a ser igual de eficaces como plumas, antifaces, vendajes o esposas de peluche. Lo ideal es ir experimentando más y más, con el fin de obtener y proveer placer a tu compañero(a). Recuerda decidir previamente los instrumentos a utilizar.

Beneficios del BDSM 

Esta práctica sexual realizada de manera correcta trae unos cuantos beneficios a las personas, por lo que si tienes dificultades para incorporar a tu pareja,  quizás si le comentas sus ventajas, puedas convencerla de probarla de manera que amplíe sus  gustos sexuales. Estos son alguno de ellos:

  • Aumenta la confianza: la palabra confianza se ha mencionado varias veces en este artículo y es fundamental para la práctica efectiva del BDSM. Es por ello que si te sumerges en este mundo es muy probable que este aspecto mejore en tu relación. 
  • Optimiza la comunicación: Al comenzar el BDSM las parejas deben abrirse para poder cumplir sus fantasías sexuales. Esto quiere decir que conoceremos un punto más íntimo de nuestro amante.
  • Reduce las infidelidades: Una vez forjada tanta confianza entre las parejas, la posibilidad de que haya una infidelidad se reducirá al mínimo, en vista de que complacerás los deseos más íntimos de tu amor. Además, es muy complicado incluir a un tercero en esta práctica. 
  • Mejora el sexo: Esto resulta un poco obvio, pero con el BDSM puedes cambiar tus momentos sexuales, haciéndolos más largos y placenteros. Estamos hablando de actos íntimos en los que se necesita creatividad y esfuerzo para llevarlo a cabo con éxito, por lo que tu pareja lo agradecerá, sobre todo, si están pasando por un momento de monotonía o dejadez.

Algunas prohibiciones del BDSM

Para realizar de manera segura el BDSM es importante que los dos participantes estén sobrios. Por ningún motivo se debe practicar si alguno está bajo el efecto del alcohol, droga o algún alucinógeno. Tampoco se recomienda hacerlo con personas inestables desde el punto de vista emocional o mental.

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